Concepto de Fluido
Desde el punto de vista de la Mecánica de Fluidos, la
materia sólo puede presentarse en dos estados: sólido y fluido. La diferencia
entre ambos es perfectamente obvia para el lego y es un ejercicio interesante
preguntar a alguien que explique esta diferencia en palabras. La distinción
técnica radica en la reacción de ambos a un esfuerzo tangencial o cortante. Un
sólido puede resistir un esfuerzo cortante con una deformación estática; un
fluido, no. Cualquier esfuerzo cortante aplicado a un fluido, no importa cuán
pequeño sea, provocará el movimiento del fluido. Éste se mueve y se deforma
continuamente mientras se siga aplicando el esfuerzo cortante. Como corolario,
podemos decir que un fluido en reposo debe estar en un estado de esfuerzo
cortante nulo; estado que se denomina a menudo condición hidrostática de
esfuerzos en análisis estructural.
Un gas es libre de expansionarse hasta que encuentre paredes
que lo confinan. Un gas no tiene volumen definido y, sin confinamiento, forma una
atmósfera que es esencialmente hidrostática. Los gases no forman superficies
libres y en los flujos gaseosos raramente influyen otros efectos gravitatorios
distintos de los de flotabilidad.
El líquido y el gas en reposo de la en la imagen mostrada
necesitan paredes para eliminar el esfuerzo cortante. Las paredes ejercen una
compresión –p y el círculo de Mohr se reduce a un punto con esfuerzo cortante
nulo en todas partes, o sea, está en la condición hidrostática. El líquido
mantiene su volumen y forma una superficie libre sin llenar completamente el
recipiente. Si se quitan las paredes, se crea esfuerzo cortante y el líquido se
derrama. Si el recipiente se inclina, también aparece esfuerzo cortante, se
forman ondas y la superficie adopta una posición horizontal, desbordándose
llegado el caso. Mientras tanto, el gas se expande fuera del recipiente,
llenando todo el espacio disponible. El elemento A, en el gas, también está en
la condición hidrostática y ejerce una compresión –p sobre la pared.
Los líquidos y gases pueden coexistir en mezclas bifásicas,
tales como vapor-agua o agua con burbujas de aire. Finalmente, hay situaciones
en que la diferencia entre líquido y gas se difumina. Esto ocurre a
temperaturas y presiones por encima del llamado punto crítico de la sustancia,
donde sólo existe una fase semejante al gas. A medida que la presión aumenta
muy por encima del punto crítico, la sustancia gaseosa se hace tan densa que
parece líquido y las aproximaciones termodinámicas usuales, como la ley de los
gases perfectos, dejan de ser fiables.
Fuente:
White, M. Frank. (2004). Mecánica de Fluidos. Madrid: Mc Graw Hill.


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